Termografía Infrarroja




    La mayoría de plantas industriales cuentan con sistemas de tuberías, necesarias para el transporte de fluidos con temperaturas de operación que presentan valores bastante superiores o inferiores a la temperatura ambiente. De lo anterior resulta necesario que las tuberías cuenten con un apropiado recubrimiento que funcione como aislante térmico.


    Es una tecnología electrónica que nos permite observar la radiación térmica (calor) que emiten los cuerpos, cosa que no podemos hacer con nuestra visión normal. Es también una técnica con la que podemos medir la temperatura de los objetos, sin necesidad de acercarse demasiado o tocarlos.

    Por lo anterior, la termografía infrarroja ha sido reconocida por el área de mantenimiento como la herramienta más versátil, segura, rápida y efectiva para hacer monitoreos de la condición en la que se encuentran por ejemplo las instalaciones eléctricas.

    Por su parte, el área de seguridad reconoce que además de servir para prevenir fallas y/o descompostura de equipos y paros no programados de los procesos, ayuda en la prevención de riesgos potenciales de incendio y/o explosión, salvaguardado las instalaciones y la integridad física y/o la vida de los trabajadores.

    Los equipos de termografía infrarroja convierten la energía radiante en la banda del infrarrojo, invisible para nuestra vista, a imágenes térmicas en tiempo real, en donde los colores representan las temperaturas de los objetos analizados.

    El ojo humano ve el espectro de luz la termografía infrarroja ve energía térmica. A esta sección del espectro se le conoce como infrarrojo. Al conocer la radiación de energía térmica, podemos obtener una imagen de alta definición y calcular la temperatura del objeto.

    Los Estudios de termografía infrarroja consisten en tomar y analizar la energía térmica que emiten los cuerpos. Esta energía térmica pone de manifiesto posibles averías en equipos, previendo en el presente futuras e indeseables situaciones; como pueden ser, incendios, rotura de maquinas o equipamiento critico en el proceso, etc.

    Es de suma importancia que esta tarea este llevada a cabo por personal idóneo y con experiencia ya que en caso contrario pueden visualizarse fallas que no existen (produciendo gastos de reparación innecesarios a la empresa) o peor aún, no visualizar fallas que si existen (que detendrán el proceso en algún momento inesperado).

    Los Estudios de termografía infrarroja han sido durante las últimas décadas el principal método de la industria para diagnosticar fallas, como parte de los programas de mantenimiento preventivo.

    Un estudio de termografía infrarroja, realizado debidamente, es seguro, rápido y confiable. Las cámaras infrarrojas son dispositivos electrónicos que permiten realizar inspecciones en cualquier momento sin interferir con los equipos y/o con la operación, ya que para medir la temperatura del objeto no requieren de entrar en contacto con él.

    Dado la importancia que estas inspecciones tienen en la detección de anomalías y prevención de riesgos, es importante asegurarse que el estudio de termografía infrarroja debe realizarse con un termógrafo que cuente con la calificación, certificación y experiencia acorde al tipo de inspección que va a realizar, para que ésta se lleve a cabo en forma segura y eficiente; conforme a las normas industriales vigentes. El equipo infrarrojo también debe ser el adecuado para la inspección que va a realizarse.

    Un termógrafo nivel I generalmente sigue un procedimiento escrito para evaluar ciertos equipos específicos. Sabe operar su cámara termográfica para identificar y medir anomalías térmicas. Para el diagnóstico se apoya de ciertos patrones térmicos, de comparaciones con equipos similares, y en algunos casos, de la experiencia acumulada.

    Un termógrafo nivel II es un profesional experimentado en la detección de anomalías térmicas. Usualmente es capaz de apoyarse de más de una técnica para el diagnóstico de las causas de un problema. Tiene el conocimiento y la experiencia que le permiten emitir recomendaciones para la reparación de anomalías.

    Un termógrafo nivel II tiene un entrenamiento más avanzado, y por lo tanto puede entrenar y supervisar a un termógrafo nivel I.

    Un termógrafo nivel III ha alcanzado el nivel máximo disponible. Es un administrador de programas de inspección con infrarrojo, capaz de desarrollar procedimientos escritos para la realización de inspecciones, determinar criterios de severidad, frecuencias con que hay que inspeccionar los equipos y/o instalaciones, y calcular el retorno de la inversión que la implementación del programa de inspecciones está arrojando al usuario.




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